Anteriormente publicamos un artículo en este blog sobre la aplicabilidad de la cirugía endovascular en los pacientes con síndrome de Marfan y patología aórtica. Como conclusión, expusimos que la cirugía clásica (reparación abierta, convencional) era la indicación aceptada globalmente por cirujanos cardiovasculares y cirujanos vasculares.

El mayo de 2012 se ha publicado una revisión en una de las más prestigiosas revistas científicas anglosajonas, Journal of Vascular Surgery (Watterman et al. J Vasc Surg 2012;55:1234-41), sobre esta cuestión.

A pesar de la falta de evidencia en la aplicación de endoprótesis aórticas en aneurismas o disecciones aórticas en pacientes con síndrome de Marfan, en nuestros días este tipo de intervención se lleva a cabo en aquellos pacientes con pocas alternativas quirúrgicas clásicas convencionales, con historial de cirugía aórtica previa reiterada o en pacientes con una emergencia quirúrgica como forma de solventar un cuadro inminente fatal.

Sin embargo, queda claramente establecido que, a pesar de los avances en los materiales endovasculares, en la actualidad el porcentaje de fallos primarios por endoleaks (falta de sellado correcto de la endoprótesis) puede ascender de forma primaria hasta un 44%, con la necesidad de reintervenciones y una alta mortalidad (43%) asociada a ello. El porcentaje de endoleaks secundarios (al tiempo de una intervención con un resultado correcto) se estima asimismo en un 33%, por el remodelado aórtico positivo de la pared vascular aórtica que tienen estos pacientes.

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Por tanto, dos años más tarde seguimos considerando el mismo principio quirúrgico: la primera indicación en estos pacientes es la cirugía convencional, salvo en situaciones límite, dada la falta de resolutividad de la cirugía endovascular inicial, secundaria y la necesidad de reintervenciones subsecuente.

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